Es un espacio de apoyo y sostén profesional en donde los padres encuentran respuesta a sus interrogantes y preocupaciones con respecto a la conducta y educación de sus hijos. Se concurre cuando tienen necesidades de orientación, información o asesoramiento, obteniendo consejos psicoeducativos para afrontar la educación en la infancia y adolescencia de sus hijos.

Se busca ayudar a los padres a interiorizarse en su propia experiencia de paternidad, a vivenciar sus vínculos actuales, procesando sus vínculos pasados para rescatar lo positivo y no repetir lo perjudicial, que ha causado dolor y sufrimiento.

El nombre de escuela apunta al aprendizaje significativo que se logra gracias la asimilación y el trabajo de una experiencia dificultosa como vehículo para el cambio.Este trabajo está íntimamente ligado a la concepción de salud como el estado completo de bienestar físico, psíquico y social, y no sólo la ausencia de afecciones y enfermedades. Poder actuar de manera preventiva, con una intervención psicológica, para que un problema o dificultad no se haga síntoma.

lunes, 23 de junio de 2008

DIVORCIO: CUANDO LOS PADRES SE SEPARAN



El divorcio nos enfrenta a una pérdida. Es una situación difícil y algunas veces traumática para padres e hijos. Los hijos experimentan un duelo, por perder la vida con los padres juntos y la estabilidad familiar.




Los chicos pueden sentir:



  • Bronca, con alguno de los papas o ambos por responsabilizarlo de lo que está pasando.


  • Culpa, por pensar que pudieron hacer algo que hizo que los papas se separen.


  • Tristeza e impotencia por la situación que están viviendo.


  • Rebeldía y mala conducta en el colegio, actuando la rabia que lleva transitar esta nueva realidad.


  • Un aparte control y aceptación, mostrándose casi como un “pequeño adulto” que entiende y comprende todo sin cuestionar. Sobreadaptandose, como parte de un mecanismo de defensa contra el dolor que la separación le causa.


¿Pero cómo hacer que esta situación tan complicada sea lo menos dolorosa posible?



Si bien evitar el dolor emocional a los hijos resulta una tarea casi imposible los padres puede ayudar a elaborarlo si:





  • Comunican que van a separarse, para no crear falsas expectativas de reconciliación y evitar la sensación de abandono. Explicándole que es lo que va pasar y cuando. Siendo los padres los que digan conjuntamente a los niños que han decidido dejar de convivir.


  • Dejan muy claro que ellos no tienen nada que ver con la ruptura. Los hijos pueden sentir culpa. Y pensar que su comportamiento hizo que su papá o mamá se fuera.


  • Aseguran el amor y el vínculo con los padres. Expresándoles que tanto la madre y el padre van a seguir ejerciendo sus roles de siempre y que, por tanto, no van a perder a ninguno de los dos. Françoise Dolto explica que es justo es ese momento donde deben explicarle que no lamentan haberlo tenido. Porque si no el niño puede pensar que anulan no solo su matrimonio sino el amor que tienen por él.


  • Aclaran las razones de la separación. Y con esto no me refiero “tu padre”, “tu madre...”, “nos peleamos...” sino como dice Dolto, las peleas no son razón de divorcio; lo que es motivo de divorcio es ya no hay amor y, sobre todo ya no existe el deseo que hace que dos personas, a pesar de los frecuentes discusiones, permanezcan juntas.


  • Dan la oportunidad de hablar del tema abiertamente. También los padres necesitan ayuda para poder humanizar su separación, explicarla con palabras y no guardársela para sí mismos en forma de una angustia inexplicable.

En la práctica no es fácil. Muchas veces el impacto emocional no se acaba con la firma de los papeles, sino que se prolonga en el tiempo con conflictos relacionados con la cuota alimentaria o con el régimen de visitas.
Pero si de alguna forma los padres pueden ayudar a sus hijos a transitar este cambio, es buscando tener una relación respetuosa con su ex-pareja y acordando las visitas. Los chicos tienen el derecho de ver y estar con sus papas cuando lo necesiten, nadie puede prohibírselo. Los niños necesitan de una mama pero también de su papá para crecer y formarse y dejar vacio alguno de esos lugares, es dañino, le quita de parte de lo que constituye una persona, de su identidad, que son sus bases, su sostén y seguridad.

jueves, 5 de junio de 2008

LIMITES: Como decirles ¨no¨...y no morir en el intento



Todo el mundo está de acuerdo en que poner límites es bueno, pero ¿a quién le resulta fácil hacerlo? La dificultad no reside tanto en pronunciar el no como en sostenerlo.El no tiene mala prensa. Parece un reto, aunque no lo sea. O un castigo. Cuando hay que decir "no", uno –en su rol de padre– se siente el malo de la película (a menos que se trate de evitar una caída libre desde un cuarto piso con la capa de Superman). El no viene cargado de dudas: ¿por qué le niego el caramelo número 76 si ya comió 75? ¿Un pijama party, sí, pero dos, no? ¿Dormir en la casa del novio? Lo más difícil no es decidir un no, sino sostenerlo a pesar de la insistencia y el pataleo de los hijos, que –hay que reconocerlo– cuando quieren algo tienen la paciencia y la pertinacia que uno cree que les faltan en otros terrenos (léase estudiar, ordenar el cuarto, etcétera). Entonces, para decir "no" y no morir en el intento, conviene revisar las propias convicciones y encontrarles el lado positivo, valga la paradoja, a las negativas. Si, como dicen los chinos, cada cosa es ying y yang, entonces el no es una afirmación, en principio, de la función de los padres, y también del lugar de los hijos. Y si decir "no" es poner límites, entonces es "tender lazos invisibles de protección para la integridad física y emocional, que apuntan tanto al cuidado como a poder separarse y discriminarse de los padres",define Eva Rotenberg , directora de la Escuela para Padres de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Lo bueno de trazar fronteras es que "no sólo se indica por dónde no se puede transitar; también se delimitan los espacios por los que sí se puede", destaca Jorge Gonçalves da Cruz, codirector del Espacio Psicopedagógico de Buenos Aires (Epsiba). Los límites son buenos. Y esto es casi lo único sobre lo que se puede estar seguro. Acerca del trazado, el alcance, la flexibilidad de esos límites, es más difícil tener certezas. Firmeza y flexibilidad Los primeros límites tienen que ver, fundamentalmente, con el cuidado, "y sobre todo con enseñarle al otro a cuidarse a sí mismo", enfatiza Rotenberg . De ahí la importancia, en la niñez, de ir marcando pautas de horarios para dormir, comer o jugar, como un modo de transmitir una idea de la organización y del tiempo. No permitirle a un chico que cruce la calle solo, así como evitar otras conductas que pueden ser un riesgo para sí o para otros, es ayudarlo a internalizar cierto cuidado de sí mismo. La adolescencia trae más complejidades. "El principal interrogante es cómo decirle no a alguien que está gestando su autonomía", reflexiona la psicóloga Daniela Doglio, que trabaja en el equipo de Orientación del colegio Aula XXI. Y agrega: "Aunque con otro nivel de conflicto y rebeldía, la preocupación por los límites es similar en todas las edades. Y el ideal es el mismo que con el hijo chico: acompañarlo". De hecho, cuando un niño está aprendiendo a caminar, los padres lo siguen, ponen sus brazos como contención para que no se caiga o no se golpee. Ni lo largan solo ni le prohíben caminar. Del mismo modo, no es lo mismo "no te doy el auto" que "por ahora no; primero te voy a acompañar yo, y cuando te vea seguro podés salir a manejar por el barrio…". En fin: habrá que aceptar que, cuando se trata del no, cierto tironeo entre padres y prole habrá siempre. "Muchas veces, la rebeldía puede ser la parte sentida por los hijos como más auténtica. Es como si pensaran, en su inconsciente: «Si soy muy obediente, quedo sometido, anulado como persona». Entonces, la conducta desafiante puede ser sentida como una necesidad de seguir siendo ellos mismos", describe Rotenberg . Lo importante, frente al desafío diario, es recordar que de esa tensión entre padres que intentan marcar límites y chicos que a la vez los necesitan y desafían, emergerán hijos sanos.Revista madres & padres del diario La Nación, 16 de Octubre de 2005

ADOPCION: como hablar con los hijos





El silencio, es el peor aliado de la familia. Por eso, hay que considerar que los chicos tienen derecho a conocer la verdad sobre su origen.


Todo el esfuerzo y el amor que las familias adoptantes ponen para construir hogares mullidos donde sus hijos tengan la oportunidad de crecer felices puede encontrar interferencias cuando no se habla de ciertos temas. Aquí, los especialistas aclaran cuál es la mejor manera de evitar fracasos en las familias adoptivas.SILENCIO. "Un clásico de los desencuentros entre padres e hijos adoptivos se produce cuando los adultos, para no hacer sufrir al niño, eluden informar acerca de la adopción. Por lo general, se trata de padres que no asumieron el dolor que les produjo no poder concebir y tratan de evitarse ellos el sufrimiento que significa aceptarla", dice la licenciada Eva Giberti, psicoanalista y autora de varios libros sobre adopción.EVITAR LA MENTIRA. "Mentir acerca del origen es uno de los motivos del fracaso de algunas familias adoptantes -afirma Giberti-. Los hijos comprenden que se les amputó su derecho a ser personas, ya que ese derecho inserta sus raíces en la identidad, que, a su vez, reclama saber cuál es el propio origen. A los hijos que padecen esta situación les resulta muy complejo procesar los sentimientos hostiles hacia los padres y convivir con las contradicciones que implica depender afectivamente de ellos."SOBREPROTECCION. A veces, muchos padres suelen sobreproteger a los niños que han adoptado. Pero esta actitud no es aconsejable, según los especialistas. DISCRIMINACION. Entre los obstáculos con los que tropieza una familia adoptante está el trato que a veces se les otorga a los niños adoptivos en las escuelas o en determinados ámbitos sociales: la tendencia a discriminar se mantiene estable en el planeta, a pesar de la lucha permanente contra ella. Estos prejuicios, contra los que es importante que la sociedad pueda luchar, "atentan contra el equilibrio de una familia adoptante", concluye Giberti.


Qué decir y cuándo decir la verdad no significa contar brevemente la historia anecdótica alguna vez, sino vivir a diario rodeados de ella.Los especialistas recomiendan no esperar a que el niño pregunte sobre su origen, sino hablar cada día sobre la verdad. Cuéntele todo lo que se sabe de él, de su madre biológica, de su entrega, de la búsqueda de una familia que le diera amor, de su futuro, de cómo nacen los niños y de su suerte por haber llegado a un hogar.Si el niño es mayor se debe poner en palabras todo lo que se pudo averiguar sobre su vida previa al encuentro con los padres adoptivos. Cuando no se conoce la respuesta a alguna inquietud de los niños, se puede decir: "No sé, pero podemos averiguarlo".Explicar a otros niños qué significa adoptar, compartir con otros padres la experiencia y exponerlo siempre como una gran virtud sirven para revertir la ignorancia de algunas personas.


Por Valeria Burriera y Eva Giberti.
I Jornadas Regionales Interdisciplinarias de Adopción, Mendoza 6 y 7 de noviembre del 2003Por Lic. Eva GibertiIL DIFENSORE DELL'INFANZIA E DELL'ADOLESCENZAAssociazione Culturale e Movimento di Opinione.

LOS ABUELOS


El papel de los abuelos en la educación de los niños plantea diversos problemas de interferencia en las relaciones de los padres con el niño. Qué esperan los padres de los abuelos? - Que sean una seguridad: es un resto de la infancia de los padres, que sobrevive en su madurez. - Que sean una autoridad: los padres llegados a adultos quieren que la autoridad de los abuelos venga en apoyo de la suya, que los aprueben siempre en lo que hacen por el niño. - Que consideren a los padres como adultos y los dejen evolucionar libremente como tales. El problema es que para los abuelos, los padres nunca son adultos, siguen siendo los “niños” que ellos han tenido y que no pueden ver como iguales. - Que no capten a los niños. La realidad es que los padres quieren que los abuelos estén siempre ahí cuando ellos los necesitan, pero también que no estén ahí cuando no los necesitan. ¿Qué son, qué quieren y qué sienten los abuelos? Los abuelos son engendradores de engendradores, padres de padres. De modo que, lejos de satisfacer las necesidades de los padres frente a sus hijos, a veces no hacen mas que añadir a estas dificultades las que ellos conocieron también en otro tiempo cuando eran niños y después cuando fueron padres. Así, los sentimientos de inseguridad, inferioridad, complejos no resueltos, sentimientos de culpabilidad, insatisfacciones, etc., que tuvieron durante su juventud y que no fueron superados, surgen de nuevo en esta etapa de abuelos, originando todo tipo de conflictos posibles, multiplicados en la vida cotidiana, si además los padres y los abuelos se ven obligados a vivir juntos. ¿Qué espera el niño de sus abuelos? El niño espera que sus abuelos se perfilen en el mismo eje que sus padres. Pero es bueno que el niño comprenda que sus abuelos no piensan como sus padres, pues así él también se sentirá con derecho a no pensar como sus padres, lo que constituye una etapa importante de su desarrollo. Pero es malo que los niños sientan que sus abuelos juzgan, invalidan o condenan las determinaciones de sus padres y que éstos, por su parte, rivalicen con ellos, ya que esta situación puede perturbar el desarrollo y el equilibrio infantiles. En todo caso, los padres siempre deben suavizar ante los niños las actitudes “exageradas” de los abuelos, pero sin que suponga un enfrentamiento o desprecio de los niños hacia los abuelos. Hay que exponer tranquilamente las diferencias de opinión: “es la edad... en su época se pensaba así...”; no hay que tratar de conseguir un triunfo sobre el abuelo, de hacer que el niño dé la razón a uno u a otro, ya que el niño no podría soportar esa tensión. El rol real de los abuelos es el de ser cimiento genético de la familia. “El es el que me ha dado la vida y por eso te la he podido dar a ti...”. De esta forma se presenta ante los niños la justificación del deber de respeto a los abuelos; en nombre de la vida que ellos nos han dado, el niño comprende que el amor que se les debe tener está más allá de los que son ahora. ¿Qué deben hacer los abuelos? El rol de los abuelos es hablar mucho de su pasado personal y del pasado familiar que recuerdan.Deben contar las historias que se transmiten de generación en generación, las anécdotas, cómo se vivía en su época, insistiendo en la diferencia de costumbres. Por otra parte, los abuelos deben abstenerse de corregir o encauzar a sus nietos. No deben criticar, enjuiciar, culpar o felicitar ni los actos de los padres ni los actos de los hijos. Y ante todo, los abuelos no deben inspirar miedo a los niños. De esta forma los niños encontrarán junto a sus abuelos una seguridad diferente a la que le dan sus padres, aunque tan necesaria como ella y más primitiva.
Françoise DoltoGuías para padres - Paidós,Resumen: Mercedes Delicado Escudero

ENURESIS: pis en la cama despues de los 5.



La adquisición del control de esfínteres es un logro de la cultura, que termina de organizarse alrededor de los 3 o 4 años de vida. Se considera definitivo cuando se mantiene el control dia y noche durante unos meses.La maduración neurológica constituye su base orgánica, que es necesaria pero no sufiente. El niño, además debe haber alcanzado un adecuado desarrollo psicoafectivo y logrado un buen vinculo con el entorno.


Cuando un niño despues de los 5 años, en forma continua o discontinua se orina cuando duerme, decimos que es un niño enurético.


Si nunca logró tener control nocturno, se trata de un enuresis que denominamos primaria. En cambio, si durante periodos mayores a un mes ha establecido ha establecido un buen control y luego retrocede a una etapa de descontrol periodico, hablamos de una enuresis secundaria.La enuresis es un sintoma, no una enfermedad. Se trata de un trastorno psicosomatico, a través del cual diversos conflictos psíquicos pueden expresarse. En una 75% de los casos existe un patron familiar que predispone a localizar el trastorno en el esfinter, con frecuencia uno de los padres o alguno de los hermanitos del niño ha tenido el mismo síntoma.Muchos especialistas coinciden en la presencia de dos indicadores: la dependencia afectiva y la agresividad. La dependencia se relaciona con un comportamiento de apego excesivo a los padres, especialmente a la madre.La agresividad en estos niños por lo general esta inhibida, su conducta suele ser buena. Esto no implica que tengan un elevado monto de agresión, lo que sucede es que el síntoma se encarga de encubrir toda la agresión contenida y manifestarse en su lugar.A estos niños les cuesta un poco la inducción al sueño, pero una vez que se duermen lo hacen profundamente y necesitan un estimulo muy intenso para despertar, lo que hace suponer que el deseo de orinar o una vejiga llena no alcanzan para ello.


Ciertos acontecimientos estresantes, tales como el nacimiento de un hermano, un escolaridad exigente, una pérdida significativa (duelo), la separación de los padres, una enfermedad o la proximidad de una cirugía, etc. Pueden provocar una regresión con nuevos episodios de enuresis en un niño que ya ha alcanzado un equilibrado control.


El pediatra es por lo general el que hace el diagnóstico, evalúa la importancia clínica e indica la necesidad o no de una interconsulta psicológica.La orientación terapéutica ofrece a los padres un mayor conocimiento de la multiplicidad de factores que participan tanto en la estructuración como en el mantenimiento del síntoma.



  • Nunca se debe humillar ni castigar por no haber logrado el control de la orina. Por el contrario deberán usarse siempre palabras de aliento y de confianza en que finalmente superará la dificultad.

  • La actitud de los padres no debe ser tampoco complaciente ni cómplice: al niño le tiene que quedar muy claro que sus papas lo acompañan y apoyan, pero que tienen un problema que deben enfrentar.

  • Muchos padres de niños enuréticos son sobreprotectores, temen frustrar a su hijo y han sido vacilantes a la hora de iniciar la educación de esfínteres por eso es necesario entender que poner límites es enseñar, ayudar a crecer.

  • La disminución de la ingestión de líquidos en la últimas horas de la noche, lo mismo que orinar antes de acostarse son medidas que contribuyen a disminuir las consecuencias del problema pero es necesario apuntar a un aprendizaje del control de esfínteres.

  • Algo importante es implicarlo en el problema: que ayude en la limpieza de la cama, el cambio de ropa, anotar los días y número de veces en que moja la cama.

  • Otro recurso utilizado es levantar a los niños durante la noche para hacerlos orinar. La cuestión es hacer un proyecto que incluya a ambos padres y la aceptación del niño. Los padres deben decirles que lo van a despertar por la noche, lo van acompañar a que haga pis, luego lo volverán a acostar. El momento en que lo despierten va a depender de la hora aproximada en que comienza su primer episodio de descontrol.

  • Por último no está demás que antes de efectuar o poner en práctica cualquier táctica consulten al pediatra, que será el determine la gravedad del problema y la interconsulta que sea necesaria.


Bibliografia: Guillermo.Rinaldi "Escuchemos al niño"-Granica

LA HORA DE DORMIR

http://www.youtube.com/watch?v=5CIFvU142Aw


Establecer una rutina antes de ir a dormir hace que los niños sepan qué esperar. Si usted hace que las rutinas para la hora de dormir sean parte de cada día, los niños aprenderán que lo que viene después es dormir. Disminuye la ansiedad que puede estar presente muchas veces cuando uno trata de que los niños tomen una siesta o vayan a la cama.




Usted puede usar un número de artículos que ayudarán a su niño a empezar a calmarse. Algunos artículos que usted podría usar son almohadas, sábanas, animales de peluche, libros de cuentos y música ligera. Recuerde que los momentos previos a la siesta o a la hora de ir a dormir deberían ser apacibles y no muy activos. Debería ser algo que ayude a calmar a su niño.El primer paso es establecer una rutina. Escoja una hora que sea consistente todos los días para que él tome la siesta o vaya a dormir en la noche – inclusive durante los fines de semana. Luego, escoja una secuencia de actividades que prepare al niño para dormir. Repetir la misma secuencia de eventos cada noche reforzará el concepto de que la hora de la siesta o de ir a dormir vendrá a continuación. Por ejemplo, para ayudar a su niño a prepararse para dormir usted puede escoger un bocadillo ligero, como leche caliente o un vaso de agua para tomar. También puede consentir en dejar una pequeña luz encendida y la puerta entreabierta si el niño lo pide. Luego, haga que el niño se ponga sus pijamas. Luego haga que el niño se cepille los dientes. Después de eso, haga que su niño se meta a la cama. Luego póngale música ligera o léale un cuento al niño. Finalmente, déle a su niño su animal de peluche favorito antes de desearle las buenas noches.




Evite el acceso a la televisión o a los videojuegos antes de dormir. Evitar dormirse con el niño. Le hará más difícil acostumbrarse a dormir solo. No acuda cada vez que el niño llama o se queja. Si es así, lo estará acostumbrando a llamar sin necesidad. Debes estar atento siempre y acudir solo cuando hayan signos de problemas reales como las pesadillas, el sonambulismo, etc.Esas claves les ayudarán a dormir a los niños. Pero no hay que olvidarse de que de nada servirán si los padres no las establecen con seguridad. Los padres, antes de todo, deben estar muy seguros y convencidos de lo que están estableciendo a sus hijos. Sino apenas serán actitudes o palabras vacías.




Fuentes:












EL TEMOR A ESTAR LEJOS DE CASA

En la actualidad, los especialistas lo llaman trastorno de ansiedad por separación. Es el miedo excesivo que sufren algunos chicos cuando se alejan de sus padres o de los familiares con los que están más ligados. No querer ir al colegio o sufrir al quedarse en casas ajenas son dos de las situaciones típicas.
Cómo ayudarlos a superarlo
En un grupo de la Escuela para Padres que dirige la psicoanalista Eva Rotenberg, una vez alguien dijo que siempre había querido que sus hijos fueran independientes y que no les costara separarse de sus padres. Por eso, agregó, les había dado el pecho sólo 15 días. Y que había intentado no estar demasiado tiempo con ellos por miedo a generar apego. . Años más tarde, cuando sus hijos empezaron a ir al jardín y a interactuar con otros chicos de su edad, algo quedó demostrado: la fórmula no había funcionado como ella esperaba. En lugar de niños independientes y seguros, tenía hijos que vivían colgados de sus piernas, lloraban en el jardín de infantes cuando sus compañeros ya se habían adaptado y reclamaban la presencia de alguno de sus padres en los cumpleaños, mientras que los demás chicos se quedaban solos. . "El desapego es todo lo contrario de lo que necesita un niño: genera dependencia y, luego, angustia de separación. Para que una persona se sienta bien cuando sea adulta, debe haber pasado por la etapa de simbiosis, que es normal y ocurre en los primeros meses de vida", explica Rotenberg. . La angustia de separarse y el miedo de perder una fuente de seguridad (que puede estar encarnada por los padres o por otros seres queridos) es un sentimiento común de los seres humanos. Pero los niños lo expresan abiertamente y sin pudor. . Si hay que atenerse al diccionario, el trastorno de ansiedad por separación es la preocupación o el temor excesivos de ser separados de familiares o personas con las cuales el niño está ligado afectivamente. Martín, de ocho años, no quiere ir al colegio ni quedarse a jugar en la casa de sus amiguitos. Se abraza a su mamá y le dice que tiene miedo de no volver a verla o de que "a vos te pase algo malo mientras yo no estoy". . Según los especialistas, todos los niños y adolescentes experimentan algún grado de ansiedad. Es una parte normal del crecimiento. Sin embargo, cuando la preocupación y los temores ante la separación del hogar o de la familia no son apropiados para la edad, puede tratarse de un trastorno de ansiedad de separación.
El diagnóstico
Mailén, de dos años, es traviesa y le encanta investigar todo. Pero cuando siente que su mamá está lejos, es mejor taparse los oídos. Este año, Mailén empezó a ir al jardín maternal, pero su mamá la tuvo que acompañar los dos primeros meses de clases y sólo entonces comenzó a cumplir el horario completo de tres horas; hasta ese momento, era todo llanto y angustia. . Desde bebita, Mailén se acostumbró a dormir sola porque sus padres pensaban que de otro modo se iba a acostumbrar mal. Eso le costaba, todas las noches, horas de llanto. Además, tomó la teta apenas hasta el tercer mes, por decisión de su mamá, y estuvo a upa con cuentagotas porque sus padres creían que tenerla en brazos perjudicaría su independencia futura. . "Una de las fantasías más comunes de los padres es el temor a convertirse en eternos esclavos de los hijos. Sin embargo, el ser tenido en brazos es una necesidad tan importante para los bebes como sus requerimientos fisiológicos", señala la psicóloga Cora Rosenzvit. . "En los primeros meses de vida -continúa la especialista-, levantarlos, hablarles y acariciarlos es una de las maneras más importantes que tienen los padres de demostrar amor por su hijito. La presencia constante de los adultos, intensiva al principio, va a crear en el niño la confianza básica de que no está solo, librado a fuerzas desconocidas, y de que sus necesidades van a ser satisfechas en algún momento. Si esta confianza básica no se logra establecer, cada ausencia o frustración va a ser vivida con intensa angustia y sensación de abandono." .Diversos estudios indican que el trastorno afecta por igual a varones y mujeres. Los primeros síntomas suelen aparecer alrededor de tercero o cuarto grado y, en general, ocurren después de las vacaciones o de una enfermedad prolongada.Algunos chicos heredan una tendencia a ser ansiosos. Pero el temor y la ansiedad también pueden ser aprendidos de miembros de la familia u otras personas que manifiesten con frecuencia esos sentimientos en relación con el niño. "No se trata de niños con problemas, sino de familias con problemas -dice la psicoanalista Alicia Díaz Farina, directora de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires-. Estos trastornos son llamados de atención para que en las familias puedan plantearse preguntas tales como: ¿qué significa para los papás tener un hijo?, ¿cuáles son sus historias familiares respecto de la maternidad o la paternidad?, ¿en qué situación familiar llega este hijo al mundo?" .En general, los niños con este trastorno manifiestan temor excesivo a que sus padres mueran o desaparezcan, no pueden dormir sin la presencia en el cuarto de un familiar y presentan malestares físicos (dolor de estómago, náuseas, vómitos, dolor de cabeza) ante la inminencia de separación. Según los especialistas, hay causas externas que hoy incrementan la incertidumbre y la angustia de los niños: padres que permanecen mucho tiempo fuera de casa, inseguridad en la calle, un entorno poco amigable en el jardín de infantes. Pero estas situaciones no son la causa de los temores, sino agravantes circunstanciales.
¿Cómo evitarlo?
"Seguridad en sí mismo es lo primero que el niño necesita para formar su identidad. Esa seguridad la obtiene del marco afectivo que le dan sus seres más cercanos, es decir del apego -explica Juan Manuel Bulacio, director del Instituto de Ciencias Cognitivas-. En los trastornos de angustia de separación existe alguna inseguridad en relación con las figuras de apego; es decir, el niño siente que su base no es segura y por lo tanto quiere permanecer cerca de ella por temor a perderla." .El ser humano necesita del contacto afectivo para vivir. No alcanza sólo con alimento y cuidados higiénicos. La falta de afecto puede derivar en problemas como el trastorno de ansiedad de separación u otros mayores. . "Si la separación temprana de la madre es indispensable por razones económicas o laborales, debe tratarse de que el bebe quede acompañado, en la familiaridad de su casa, y en la medida de lo posible evitar el anonimato de la guardería", opina el doctor Jorge Franco, médico psiquiatra y jefe de consultorios externos de Salud Mental del Hospital de Clínicas. "Se deben diferenciar los problemas eventuales de angustia ante la separación de los padres -como dificultad para quedarse en el colegio o en casa de familiares o amigos cuando se puede reconocer el motivo que origina el conflicto- de aquellos casos en los que el chico nunca pudo dormir fuera de su casa, que exige la presencia de la madre en un cumpleaños de un amiguito, mientras que ninguno de sus compañeros está acompañado", agrega Franco. . La maduración en la infancia es muy variable y depende de muchos factores. La necesidad de presencia y cercanía física de la madre o de un sustituto con función materna debe ir menguando con la edad, pero si no se constituye la confianza básica en el niño, que es su certeza de ser querido y protegido, aumenta su inseguridad juntamente con exigencias y demanda de atención. . "Alrededor de los tres años, el niño ya puede separarse porque ha internalizado la figura de los padres y cuando se separa por un tiempo los tiene adentro. Como a esta edad ya les ha perdido el miedo a los desconocidos, hay que enseñarle ciertas pautas para que pueda comenzar a cuidarse; por ejemplo, que no se vaya nunca con un desconocido por más amable que sea", dice Eva Rotenberg.
El tratamiento
"Para la terapéutica deben investigarse los factores biológicos del niño, las características psicológicas de sus padres, la relación afectiva de la pareja, el vínculo con los hermanos y con las personas que lo cuidan en ausencia de los padres y la situación socioambiental en la que se desarrolla el niño", dice Franco. Las recomendaciones de tratamiento pueden incluir terapia psicológica para el niño o el adolescente, centrada en ayudarlos a aprender habilidades para manejar su ansiedad y dominar las situaciones que contribuyen a generar esa ansiedad. Algunos niños también se benefician del tratamiento con medicamentos antidepresivos o contra la ansiedad. . En todos los casos, los padres tienen un vital papel de apoyo en el proceso del tratamiento; por eso, los especialistas recomiendan la terapia familiar, además de mantener un canal de consulta asiduo con la escuela a la que el niño concurre a diario. .Por Valeria Burrieza .Algunos síntomas Según la Academia Americana de Psiquiatría Pediátrica y Adolescente (Aacap), los niños con ansiedad de separación pueden:.Sentirse inseguros si se quedan solos en su cuarto..Demostrar apego excesivo..Manifestar temor de ir a la escuela..Sentir preocupación o temor excesivos acerca de sus padres. .Ser la sombra de su madre o de su padre en la casa..Tener dificultad para dormirse..Tener pesadillas..Sentir temor exagerado por los animales, los monstruos y los ladrones..Temer quedarse solos en la oscuridad..Tener rabietas cuando se los obliga a ir a la escuela.
Protagonistas
Estos son dos casos típicos relatados a la Revista por padres y profesionales: . Quiere ir a dormir a la casa de Tomás, pero tiene miedo. Se arma de coraje y decide ir, pero cuando oscurece empieza a extrañar a su mamá. Aunque le da vergüenza, llora frente a su amiguito y pide desesperado que lo lleven a su casa. Cuando finalmente llega, está de mal humor, se enoja con todos y no puede dormirse. .Agustín, de 10 años. . Llora cuando llega la hora de ir a la escuela. Dice que se siente mal, que su corazón late muy fuerte, le transpiran las manos, le falta el aire y le dice a su mamá que tiene miedo de morirse. Muchas veces, la excusa de que le duele la panza se anticipa al momento de los preparativos para el colegio y su mamá, cansada de lidiar todos los días con la misma situación, a veces deja que se quede en la cama. .Belén, de 12 añosDiario La Nacion, 25 de Julio de 2004

PSICOANALISIS DE LOS CUENTOS DE HADAS

Bruno Bettelheim (1903-1990) aborda en su libro "Psicoanálisis de los cuentos de hadas" el estudio de estos cuentos y su influencia sobre la educación de los niños. Para ello, examina los cuentos más conocidos de la cultura occidental: Caperucita Roja, Cenicienta, Blancanieves, etc., y pone de relieve su función liberadora y formativa para la mentalidad infantil. Al identificarse con los distintos personajes de los cuentos, los niños comienzan a experimentar por ellos mismos sentimientos de justicia, fidelidad, amor, valentía, no como lecciones impuestas, sino como descubrimiento, como parte orgánica de la aventura de vivir.Sostenía que la tarea más importante en la educación de un niño es la de ayudarle a encontrar sentido a la vida y a comprenderse mejor él mismo y a los demás a fin de lograr satisfactorias relaciones llenas de significado.Para que una historia mantenga de verdad la atención del niño, ha de divertirle y excitar su curiosidad. Pero, para enriquecer su vida, ha de estimular su imaginación, ayudarle a desarrollar su intelecto y a clarificar sus emociones; ha de estar de acuerdo con sus ansiedades y aspiraciones; hacerle reconocer plenamente sus dificultades, al mismo tiempo que le sugiere soluciones a los problemas que le inquietan. Resumiendo, debe estar relacionada con todos los aspectos de su personalidad al mismo tiempo; y esto dando pleno crédito a la seriedad de los conflictos del niño, sin disminuirlos en absoluto, y estimulando, simultáneamente, su confianza en sí mismo y en su futuro.Los cuentos aportan importantes mensajes tanto a nivel consciente como inconsciente.Al hacer referencia a los problemas humanos universales, estas historias hablan a un pequeño yo en formación y estimulan su desarrollo, mientras que al mismo tiempo lo liberan de sus pulsiones inconscientes.Muchos padres están convencidos de que los niños deberían conocer únicamente el lado bueno de las cosas, para evitarles sufrimientos o preocupaciones tempranas. Sin embargo, los cuentos de hadas les transmiten, que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, y que si uno no huye y se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, puede llegar a dominar todos los obstáculos.Los cuentos dejan que el niño imagine cómo puede aplicar a sí mismo lo que la historia le revela sobre la vida y la naturaleza humana.Los cuentos de hadas suelen plantear, de modo breve y conciso, un problema existencial. La maldad está siempre presente igual que la bondad, pero nunca en una sola persona sino en dos personajes diferentes.En los cuentos de hadas el malo siempre pierde, de modo que la convicción que se transmite es que el crimen no resuelve nada y de esta manera es una persuasión mucho más efectiva que la enseñanza de normas morales.El héroe es la figura más atractiva que favorece la identificación e imprimen en el niño las huellas de la moralidad con más fuerza que cualquier enseñanza.Los personajes de los cuentos de hadas no son ambivalentes, es decir que no son buenos y malos al mismo tiempo, como somos todos en realidad.Cenicienta es buena y las hermanastras son malas, ella es hermosa y las otras son feas, ella es trabajadora y las demás perezosas.Esta particularidad ayuda al niño a comprender más fácilmente la diferencia entre ambos caracteres.Las ambigüedades no deberían plantearse hasta que no se haya establecido una personalidad relativamente firme.Para desarrollar al máximo sus cualidades de alivio, sus significados simbólicos y, por encima de todo, sus significados interpersonales, es preferible contar un cuento antes que leerlo. Si así se hace, el lector debe vincularse emocionalmente, tanto con la historia como con el niño, sintonizando empáticamente con lo que la historia puede significar para el pequeño. Explicar cuentos es mejor que leerlos porque permite una mayor flexibilidad.Nunca se deben "explicar" al niño los significados de los cuentos. Sin embargo, es importante que el narrador comprenda el mensaje que el cuento transmite a la mente del pequeño.Asimismo podemos ver, como cuentos clásicos como Hänsel y Gretel por nombrar alguno, permiten elaborar el miedo a la oscuridad (porque quedan perdidos en el bosque de noche), el temor al abandono y la separación. También el miedo a los extraños que se ve reflejado en el cuento del lobo y los tres cerditos, las precauciones que deben tomarse ante las personas desconocidas (la mama le dice éstos que no abran a nadie). Otro buen ejemplo es el de cenicienta que permite abordar los celos, la rivalidad entre hermanos (cenicienta y sus hermanas luchan por el amor del príncipe, que en este caso sería el amor materno).Todo cuento de hadas es un espejo mágico que refleja algunos aspectos de nuestro mundo interno. Y con gran potencial terapéutico permite expresar situaciones problemáticas, transformándose en un instrumento reparador.Giselle. DomínguezMaría Rosa Manas de Brutenhttp://www.guiainfantil.com/

Hagamos una infancia positiva

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DUERMETE NIÑO